Cap. 30. Siempre estamos a tiempo de arruinar la fiesta

abril 21, 2012

Arístides entró en la casa de doña Desorden avergonzado, consciente de que no había sido invitado a esa fiesta, pero Sergio se había enterado de algún modo e insistió tanto en concurrir a la inauguración, que finalmente su padre aceptó acompañarlo. De pronto, al subir la escalera de la entrada, Arístides comprobó que Sergio había desaparecido y no podía volver atrás, porque varios invitados llegaban y lo obligaron a entrar. Leer el resto de esta entrada »


Cap. 29. La noche decisiva

abril 21, 2012

Clotilde Martínez se había cambiado el color del pelo para la inauguración de la muestra de pinturas de doña Desorden, y de algún modo su paso por la peluquería, las palabras amables que el peluquero le dedicaba a toda su clientela, con el objeto de hacerlas sentirse más bellas y atractivas de lo que eran, habían logrado modificar su estado de ánimo, que variaba entre el aburrimiento de un empleo rutinario y el enojo contra el primer desdichado que se le cruzara en el camino. Leer el resto de esta entrada »


28. Preparándose (para lo mejor o lo peor)

febrero 22, 2012

Cuando Laura se enteró a través de Fernando, que su madre planeaba inaugurar una exposición de sus obras, y que los amigos que había conseguido en la Casa del Adulto Mayor la estaban ayudando, quiso averiguar si en esa historia había algo de verdad; o si se trataba de otra fantasía de don Perfecto, un hombre bastante peligroso cuando se proponía salir con la suya, como se demostró la vez que trató de reparar la casa de doña Desorden. Para no quedarse con la duda, Laura llamó a su madre y se lo preguntó. Leer el resto de esta entrada »


27. ¡A trabajar!

febrero 17, 2012

Después de entregarle a doña Desorden su casa libre de goteras, perfectamente pintada por dentro y por fuera, los peldaños de la escalera en su sitio, vidrios en todas las ventanas y artefactos sanitarios que ya no hacían ruido como de gárgaras cada vez que alguien los utilizaba, Laura y Fernando confiaban que la vieja no volvería a molestarlos durante los próximos veinte años. ¿Qué otra cosa podía pedirles?

Doña Desorden nunca reclamaba nada. Eso era lo que más le molestaba a su hija y el yerno: verse obligados a averiguar qué le hacía falta y luego, convencerla de que aceptara el favor, porque su orgullo de mujer independiente se lo impedía. Una vez que veían satisfechas todas las necesidades de doña Desorden, los miembros de la familia podían darle la espalda y olvidar su existencia hasta que la conciencia volviera a remorderles.  Leer el resto de esta entrada »


26. La noche en vela

enero 21, 2012

Esa noche, doña Desorden no consiguió dormir. Primero se dijo que la molestaba el olor de la pintura fresca y los pisos de madera que acababan de encerar. Luego se vio obligada a reconocer que estaba muerta de miedo ante la idea de exponer sus pinturas. Haría cualquier cosa, con tal de que no la rechazaran otra vez.

Prefería mantenerse escondida y no sufrir humillaciones. Era un temor estúpido, se vio obligada a reconocer. Si los críticos le decían que estaba terminada como artista, si nadie le compraba un cuadro, continuaría viviendo como hasta ese momento, bastante menos satisfecha que si la elogiaban o sus pinturas se vendían, pero de todos modos… Leer el resto de esta entrada »


25. Los abuelos se resisten

diciembre 3, 2011

Nidia y Fedora eran de esas personas que no suelen hablar nunca en público, porque el miedo les traba la lengua y se ponen rojas como un tomate, los latidos del corazón se les aceleran, las manos les sudan, pero se sentían perfectamente cómodas alternando con unos pocos amigos, por ejemplo, cuando se reunían a intercambiar chismes con don Manuel, allí donde nadie los interrumpiera. Entonces, compartían caramelos de miel o pastillas de menta y podían hablar durante horas.

-Yo los vengo vigilando a esos dos -murmuraba Fedora-. ¡Créanme, no es que a mí me importe…!

-Si no le importaran, mi querida señora, no los vigilaría -la interrumpió don Manuel. Leer el resto de esta entrada »


24. La Guerra de los Abuelos (II)

diciembre 3, 2011

Debían conseguir que sus abuelos se resignaran a quedarse cada cual en su casa, tejiendo suéteres, leyendo el diario del día anterior, mirando la tele, desempolvando los muebles que estaban perfectamente limpios… para que los nietos pudieran disfrutar el verano tal como a ellos les gustaba, tumbados al sol, oyendo música del personal stereo o patinando por la costanera, compitiendo en moto o yendo a bailar con sus amigos o desconocidos de la misma edad, lo más lejos posible de esos viejos.

-Habría que meterlos en un Asilo -dijo Luis Alberto-. Que vivan todos juntos y no estorben al resto de la Humanidad.

-Yo no quiero hacerles ningún mal -trataba de convencerse Carolina-. Sinceramente, creo que lo pasarían mejor en un Asilo, que cada uno por su cuenta. Leer el resto de esta entrada »


23. La guerra de los abuelos (I)

octubre 20, 2011

Luis Alberto, Carolina y Sergio vivían pegados al teléfono y el computador en esa época. Los padres aceptaron sin discutir la explicación de que ellos estaban recorriendo Internet para completar las tareas que les planteaban en el colegio. Investigar si era cierto, los hubiera obligado a dedicarles más tiempo del que disponían para ellos.

De pronto, los chicos montaban sus bicicletas y desaparecían, para visitar a los compañeros con quienes debían realizar trabajos en equipo. Eso decían al menos, y los padres tampoco se dedicaban  a verificar si mentían. La verdad era otra. Estaban dedicados en cuerpo y alma a una encarnizada guerra contra sus abuelos. Leer el resto de esta entrada »


22. Las hostilidades se acumulan

octubre 1, 2011

Los diarios se venden porque prometen noticias esperadas o sorprendentes, de personajes atractivos, no publicidad nueva, ni la reimpresión de historias del pasado. Los noticieros de televisión se producen todos los días y mucha gente los sigue, porque han convencido a los espectadores de que necesitan estar informados sobre una actualidad que siempre cambia.

Cuando los periodistas olvidaron el falso anuncio de la bomba puesta en la Casa del Adulto Mayor, que no tuvo myores consecuencias, ni se refería a personajes famosos, apenas tres días más tarde (porque más tiempo no hace falta para que la prensa cambie de tema, si no pasa nada nuevo), comenzaron a llegar las cartas anónimas. Leer el resto de esta entrada »


21. Remordimientos y nuevos rumbos

agosto 25, 2011

-¡Momentos de confusión en Casa del Adulto Mayor! –anunciaba el periodista de la radio que sintonizó Carolina-. Falso anuncio de bomba causó alarma a media mañana. Ningún grupo subversivo se atribuyó la autoría. Fue imposible conseguir declaraciones de los ancianos que se retiraban visiblemente consternados. A pesar del pánico, no hubo desgracias que lamentar. El Alcalde lamentó el incidente…

Carolina apagó la radio y revisó los canales de televisión, pero allí las noticias tardaban más en llegar o tal vez la frustración de unos cuantos viejos que esperaban aprender a pintar, no fuera un tema demasiado atractivo para interrumpir los programas donde contaban los chismes del mundo del espectáculo o discutían el horóscopo de los deportistas famosos. Leer el resto de esta entrada »


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